jueves, 31 de marzo de 2011

¿Un Diseño Sin Diseñador?


¿Casualidad o diseño? ¿Azar o creación? Estas preguntas no son más que sinónimos de: ¿o todo se creó de la nada o alguien lo creo todo? La incertidumbre sobre el origen del Universo, la vida y el ser humano, es quizá, el más desconcertante misterio de todos. De dónde venimos y por qué somos tal y como somos. Es imposible no sentirse humilde e indefenso al imaginarse la magnitud del Cosmos y su respectivo origen. La pregunta de “¿casualidad o diseño?”, sin embargo, es algo ambigua, y bien se puede utilizar tanto para preguntarnos sobre el origen de todo, el origen de la vida o solo el origen del hombre.
Si lo aplicamos al origen del universo, la pregunta, replanteada y adaptada al universo mismo diría más o menos: ¿fue el Big Bang producto de las meras leyes físicas o hubo algo o alguien que lo provocó de alguna manera?
Si lo aplicamos al origen de la vida, diría: ¿fue la sopa primigenia producto de las meras interacciones físico-químicas del planeta o hubo alguien quien condujo a un montón de moléculas orgánicas hacia la complejidad de una célula?
Si se aplica al origen del hombre, no seria tan distinta que la ultima. Diría: ¿fue el hombre el resultado de la interacción y la adaptación a su ambiente, o hubo alguna especie de cosa –o ser- que guió a la especie hacia lo que es hoy?
No importa la postura que uno pueda tener respecto a la noción de Dios o de un ‘Diseñador Inteligente’. No  importa si uno es creyente, ateo, escéptico o agnóstico. Las tres preguntas ponen a pensar a todos. Son posiblemente las preguntas mas profundas que un ser humano puede hacerse así mismo. Las personas acostumbradas a responder con las respuestas que otorga la ciencia               –incluyendo tanto personas comunes como verdaderos científicos-; así como también las personas religiosas –religiosas de etiqueta o fundamentalistas por igual- responden lo mismo: No hay duda alguna, se trata de diseño, en cuanto se refiere sobre el origen de todo.
Para los que creyeron que diría que los científicos dicen que es el azar y que los religiosos dicen el diseño, se equivocan. El universo, la vida y la consciencia humana tienen un diseño.
Pero una cosa es hablar de que tiene un diseño, y otra muy distinta, que tenga un diseñador. Cosa que es imposible de corroborar. Pero entonces, ¿Cómo la ciencia afirma un diseño sin un diseñador? Cuando los cosmólogos afirman que hay un diseño, no hablan  de algo así como un edificio diseñado por un arquitecto; el diseño de la naturaleza es impresionante y para los ojos del hombre común, demasiado perfecto como para que haya salido de la nada. La idea de que la naturaleza es autosuficiente, que no necesita de nadie para existir, contradice nuestra cultura y nuestra primera impresión sobre la naturaleza misma. Pero podemos observar esto, cuando una estrella está en formación o cuando está por morir –pues tanto una estrella de masa promedio como una súper estrella, producen nebulosas y supernovas respectivamente, con una belleza inigualable-.
Una estrella, con todo y su grandeza, su energía y su masa, es creada por las propias leyes de la física, Principalmente por la ley de gravedad; el polvo y gas de una nebulosa –principalmente Hidrogeno y Helio- comienza a juntarse, hasta volverse pequeños granitos de arena espacial con un peso mayor que el simple gas. La interacción entre estos granitos comienza a crear pequeños cúmulos de materia, que a su vez atrae a más materia. Lentamente, en un proceso que dura millones de años, el cuerpo que se encuentra en el centro comienza a atraer más y más materia. Llega a un punto en que la presión gravitacional, causada por la cantidad de materia del objeto es demasiada. La presión empuja a los átomos a chocar entre ellos mismos, creando reacciones nucleares por fusión atómica. Dichas reacciones liberan una cantidad enorme de energía. La estrella entonces, comienza brillar. Fusionando átomos de Hidrogeno, convirtiéndolos en energía y átomos de Helio, una estrella de tamaño promedio –como el Sol- puede existir por 15-20 mil millones de años. En su etapa de ‘retiro’, cuando está por agotarse el Hidrogeno, la estrella comienza colapsar sobre su propio núcleo a causa de la gravedad, que la aplasta cada vez mas. Esta presión hace que en el núcleo comiencen a fusionarse ahora los átomos de Helio, haciendo que la estrella detenga su colapso hacia su núcleo, y comienza una etapa de hinchazón. Las capas de la estrella son tan inestables a estas alturas, pues la gravedad las mantiene juntas con dificultad por un tiempo, hasta que, la estrella no puede más y sus capas se desprenden hacia el espacio. El resultado es un núcleo marchito –denominado entonces enana blanca- del tamaño de la Tierra, rodeado por anillos de gas que vistos desde nuestros telescopios, son autenticas obras de arte.
Para una estrella solitaria como nuestro sol, ese seria su fin. Pero en el universo abundan las parejas o tríos estelares. En algunos casos, la marchita enana blanca, comienza a robar materia a su acompañante –una estrella gigante-, mediante atracciones gravitacionales. La enana blanca roba tal cantidad de materia que se vuelve demasiado densa e inestable. No puede soportar tal cantidad de energía y entonces, explota en un fenómeno espectacular denominado supernova. Una supernova, es capaz de liberar una cantidad impresionante de energía en forma –principalmente- de rayos gamma. Cualquier civilización que se encuentre demasiado cerca desaparecerá sin duda. Todo esto, toda la historia de una estrella, que duró cerca de 15 mil millones de años –hasta hoy, ninguna estrella de tamaño promedio se a acercado a su etapa de ‘retiro’-, no necesitó en ningún momento de alguien que moviera ‘los hilos’ para que siguiera existiendo. Solo necesitó de la propia naturaleza que la creo´ para poder existir. Las leyes de la física son, por si mismas, suficientes para crear, no solo una estrella, sino galaxias, energía, sistemas solares, planetas… y vida.
Posiblemente, nos cueste trabajo aceptar que no hay nadie ahí afuera que esté enterado de la creación, pero lo cierto es que no hay nada, mas allá de nuestra interpretación y nuestro deseo de darle un sentido a todo, que nos indique que hay o hubo alguien responsable del Cosmos.
La explicación de Dios o de un ‘diseñador’, es una explicación completamente humana, que ha acompañado la consciencia de la civilización desde sus orígenes. Esta explicación, además de dar un por que del Cosmos, brinda una anhelo, un algo más allá, nos da una esperanza de que lo desconocido no es tan terrible y que hay alguien que nos apoyaría al enfrentarnos a lo desconocido. Sin embargo, en los ratos que tengo para pensar y reflexionar –es decir, en mis ratos de ocio-, me suelo preguntar: ¿es necesario el tener la explicación de Dios para dar sentido a la vida? ¿Por qué tendría que ser así? Simplemente, no es necesario, aunque nuestra sociedad lo quiera tildar de indispensable.
Algunas personas, bien pueden tener suficiente con las leyes naturales. Mientras que otras, replantean de nuevo todo el problema y se preguntan: si las leyes de la física son suficientes para crear  y organizar el universo, entonces, ¿Por qué existen esas leyes físicas en el universo? ¿Por qué no son de otra manera? Si la naturaleza es la creación de estas leyes ¿Quién creó las leyes físicas y por qué?  Creamos o no en Dios, nos guste o no la ciencia, seamos o no científicos, lo cierto es que nadie sabe el por qué de las leyes físicas. Tal vez, podríamos decir que, son así por azar. Tal vez en otros universos –de existir- no son las mismas; tal vez, por que estas se crean así mismas; o tal vez hubo alguien quien después de todo, movió los hilos primordiales para crear el tejido cósmico.
Podríamos pasarnos toda la vida pensando y reflexionando sobre el por qué de las leyes físicas, llegando a una explicación con o sin diseñador. Lo cierto es que no importaría, pues es imposible saber la verdad. Tal vez incluso, no exista el por qué de las leyes físicas. Tal vez son así por que así son simplemente. Quizá el por que último no existe y de existir, lo mas probable es que nunca jamás lo lleguemos a conocer. Esta sin embargo, no es razón ni de idealizar un diseñador, ni tampoco de negarlo de manera absoluta y rotunda. Llegan momentos en los que pienso que, pensar en ese diseñador es inútil, pues de existir, jamás interactuó con su creación y de no existir, simplemente tendría la admiración y respeto que tengo por el universo. ¿Por azar, por diseñador o por que si? Nadie es capaz de dar una respuesta absoluta. Lo que podemos asegurar, es que hay un diseño que reconocemos como bello y sorprendente. Vemos el diseño. Por nuestros sentidos sabemos que está ahí. Pero ¿necesitó un diseñador? Y más importante aun, ¿necesitamos creer que hubo –o hay- un diseñador? Mi respuesta personal, seria un No. El por que no es otra historia.

SI TE INTERESA ESTE TEMA
*El Gran Diseño, de Stephen Hawking y Leonardo Mlodinow, edit. Crítica, 2010
*El Quinto Milagro, de Paul Davies, Edit. Televisa, 2004
*Deshaciéndonos de los Dioses, serie de artículos escritos a manera de capítulos de un ciber libro, que relata como la naturaleza es autosuficiente –y como no hay nada que demuestre lo contrario-, disponible en esceptica.net
*El prestigioso blog de divulgación científica y pensamiento crítico, La Ciencia y Sus Demonios, cnho.wordpress.com , cuenta con interesantes y completos artículo sobre diseño inteligente, y por que este pertenece al reino de las pseudociencias
*The Internet Encyclopedia of Phillosophy, iep.utm.edu, con buenas referencias sobre la cosmología, los argumentos del Diseño, la noción del Diseñador y los principios antrópico.
*Ensayo, ¿Puede la Ciencia Resolver la Cuestión de Dios?, de Robert Todd Carroll, disponible en skepdic.com, junto con varias entradas sobre los argumentos del diseño, principios antrópicos y sus respectivas refutaciones

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